Pocas cosas tengo en claro.
Yo no fui Kafka, por ejemplo,
y tampoco bailé para distraer
la carrera del tiempo.
No hice la noche de las mil y una
historias
pretendiendo sobrevivir
al hastío de un hombre caprichoso.
También
se me cortaron las venas
de tanto imaginarlas invisibles,
eso lo tengo en claro,
creo...
He dejado naufragar al silencio
y desordené
los infiernos de una niñez despoblada:
Estoy seguro del desierto
y de la sed.